Los doce días de navidad (VIII-XII)
La conspiración del Universo.
(Este tema abarca cinco días de navidad por que es más extenso.)
Alguna vez se han puesto a pensar en lo que habría pasado con sus vidas si una de sus desiciones, o de sus padres o abuelos, hubiera sido distinta?
Muchas veces me he preguntado cómo sería mi vida si mi mamá no se hubiera casado con mi papá.
O si mi papá se hubiera casado mucho tiempo antes de conocer a mi mamá.
Y si yo hubiera sido hombre?
Sé que esas cos cosas que nadie puede controlar, pero hay otras que sí.
Qué tal si yo no hubiera ido al CCH? Nunca hubiera conocido a algunos de los que leen esto.
Y si no hubiera entrado a la universidad? Seguramente me habría ahorrado ciertas relaciones tormentosas y escabrosas ja!
Pero aún esas desiciones son grandes, hay otras más insignificantes que el tiempo vuelve importantes.
Por ejemplo, si el sábado 29 de septiembre del 2007 no hubiera tomado cierto vagón del metro, para llegar a cierto luar a cierta hora, no habría conocido a Manuel.
Si no hubiera prendido un día la tele y hacer mi zapping habitual no habría visto la novela coreana que me llevó a conocer, accidentalmente, a Sensei.
Por supuesto que tampoco me habría convertido en una de las mejores administradoras de clubes de fans de la ola coreana en México (ajá...).
Y tampoco tendría mi hermoso abanico coreano, ah!?.
No soy seguidora de las creencias que involucran suerte y destino escrito, sin embargo hay cosas que me hacen pensar que realmente hay algo definido para cada ser humano.
Ustedes saben que mi nombre es Guadalupe Trejo, lo que no saben es que yo llevaría sangre Trejo, en cuarta generación, aunque ese no fuera mi apellido.
La mamá de la mamá de mi mamá, se llamaba Natividad Trejo; la mamá de mi mamá se llama Remedios Osornio; mi mamá se llama Martha Rueda y yo, la hija de mi mamá, daaah!, me llamo Guadalupe Trejo.
Mi papá se llama Raúl Trejo y hasta hace algunos años, todos pensabamos que su papá se llamaba José Trejo.
Hace un tiempo, una hermana de mi papá, que se llama exactamente igual que yo, fue a sacar su acta de nacimiento (de mi abuelito) y resultó que ese nombre no existía!!
No, mi abuelito no se llama José Trejo!!!!
Cuando le preguntaron por qué se había cambiado el nombre así de puras ganas, dijo que así se apellidaba su abuelita (Trejo Luna) y como él la quería mucho, pues decidió empezar a firmar así.
Qué padre, no?
Obviamente no recuerdo sus apellidos reales en este momento, lo que si sé es que la famosa abuelita del papá de mi papá, venía de Querétaro... igual que mi abuelita Naty.
Si lo pensamos un poco... mis papás podrían ser familiares lejanos!!! Y aunque yo no llevara el apellido Trejo, llevaría esa sangre corriendo por mis venas.
Me gusta ser Guadalupe Trejo, si algún día toda la familia tuviera que cambiarse de apellido por cuestiones legales, mi hermana y yo seguiriamos siendo Trejo.
Probablemente los antepasados de mis antepasados deseaban conservar la familia.
Tal vez esa fue su desición trascendental.
Y aunque muchos salieron de su tierra para venir aquí, esa vieja desición sigió marcando sus destinos.
Tal vez lo desearon con mucha fuerza.
Y cuando deseas algo, si lo deseas de verdad, seguramente lo obtendrás.
"Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar un lenguaje que está más allá de las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver."
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