Canastitas en serie
¿Te has sentido mal por dejar en manos de alguien algo que hiciste con tus propias manos?
A mi no me pasaba, hasta hace un par de meses...
De pronto extrañé muchísimo mi vieja oficina, creo que fue por que me vi terriblemente estancada en mi vida tranquila y pasiva; así que como terapia para des-estresarme decidí retomar algunas de las antiguas actividades que solía hacer cuando estaba por terminar la universidad y me sentía agobiada.
Tengo el maravilloso don de ser autodidacta, así que en aquélla época, después de ver las revistas de la mamá de La Fideo, busqué listones de colores, agujas útiles y me hice de un pequeño kit de costura y empecé a bordar con listones. Hice un par de bolsas en ese entonces.
Esta vez mi mamá tenía disponibles varios metros de manta bondeada y se acercaba el cumpleaños de mi hermana; no tenía ni una remota idea de qué darle de regalo y así fue que al final decidí hacerle unas slippers.
El resultado fue lindo, aunque la verdad aún había que pulir los moldes para las plantillas.
Después fue el cumpleaños de dos amigas de mi mamá y también les tocó regalo hecho a mano, jaja.
Entonces mi hermana me preguntó que por qué no me animaba a vender las cosas que hago y le dije que no lo hacía por que no podía.
Y es cierto, no puedo, me horroriza poner en manos ajenas algo que hice con tanta paciencia y dedicación.
Actualmente he hecho casi 15 pares de slippers, una parte las he regalado y el resto tiene el destino escrito...
Una amiga de mi mamá me ofreció un espacio para el bazar navideño y le dije que sí, ahora me estoy preparando.
Pero siento feo vender lo que hago!!!
Ya sé que es una tontería, pero en serio me pongo a pensar en los cuidados que le darán a una pieza, un monedero de galleta, por ejemplo; me pregunto si lo lavarán a mano, con cuidado, con agua tibia... y otras estupideces que ya no me conciernen en cuanto el objeto deja de ser mío.
No puedo evitarlo, me siento como el campesino que tejía canastas en el cuento de Canastitas en serie, de B. Traven.
Aún no sé quien fungiría como el gringo: mi hermana por meterme la idea de vender o la amiga de mi mamá por darme un lugar para hacerlo...
Comentarios
Aún no sé como manejar eso, me angustio y sufro mucho, necesito clases.
Estoy segura de que como vendedora de seguros me moría de hambre, jajaja...